ENERO

Te

Echo

 de meNos

                             como Echa de menos

                                     la floR al sol

                         un día de nubladO.

-Un cuervo con nombre.

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Tres palabras, una idea (II)

Él quería ser él

Solo, triste y perdido no hizo más que dar vueltas sin rumbo buscando un sitio donde encajar. No dejaba de ver por todos lados sonrisas hipócritas, abrazos embusteros y corazones llenos de lágrimas. A cada paso que daba se cruzaba con seres que desprendían el más espantoso olor a podredumbre, un olor tan fuerte que dejaría ciego al más sordo; porque sí, en aquel lugar los sordos no podían oler y los ciegos sencillamente eran seres inmóviles con la única capacidad de observar las desgracias que ocurrían a su alrededor sin poder hacer nada al respecto. La lógica de aquel paraje no dejaba de sorprenderle.

Seguía sin entender nada, no comprendía por qué la gente que le rodeaba no dejaba de comportarse como traidores de ellos mismos. Pero qué podía hacer él, no era más que otro cobarde en un mundo de cristal. Si no realizaba los movimientos adecuados, todo podía desprenderse en cuestión de segundos; roto en pedazos tan pequeños e infinitos como esas luces que brillan en el cielo nocturno.

Estrellas los llaman algunos, deseos por cumplir, otros, y los más espirituales dicen que son almas que velan por el buen destino de los suyos.

Entonces se detuvo a contemplar aquel precioso lago rosa. Quiso saber cómo era su rostro, pues solo podía imaginarse a sí mismo a través de la impresión que los demás tenían de él, y claro, los demás estaban demasiado ocupados siendo lo que los demás querían que fuesen o al menos lo que ellos creían que los demás querían que fuese. Él no sabía nada sobre aquel tema. Él quería sencillamente ser él. Es por eso que se atrevió a mirar a través del agua, y cual fue su sorpresa cuando vio que lo que allí se escondía no era más que un no reflejo de aquel mundo en el que se encontraba inmerso.

Sería un reflejo si fuese igual a todo lo que conocía, y aquello se parecía menos que una nube a un trozo de carbón.

Él ya no era él, el cristal que lo cubría todo no era más que un precioso follaje verde y el momento se había tornado día. Vio entonces que de su cabeza (no su cabeza, sino su cabeza) salía una pequeña manivela. Alargó la mano hasta alcanzarla y comenzó a girarla. Fue en aquel preciso instante en el que lo supo, supo que siempre había estado ahí, nunca tuvo que buscarlo, pues estaba dentro de él mismo.

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Sintió germinar en su pecho algo nuevo y extraño para un lugar como aquel: una preciosa rosa azul. Pero algo raro pasaba, esta no dejaba de crecer. Se estaba volviendo enorme y cubría ahora todo lo que él consideraba como pare de su cuerpo, y, cuando ya no pudo moverse, cayó al lago. Lo curioso fue que no sintió que se mojase, al contrario, el calor lo invadió por completo.

Y allí estaba, como si las estrellas le hubiesen guiado y supiesen su destino, rodeado de frondosos árboles que lo miraban con dulzura. El viento le decía que no se preocupase, que ya estaba en casa y nada malo iba a sucederle, y claro, el viento nunca miente. Se sentó y lloró como nunca antes lo había hecho. Lloró tan fuerte que sus propias lágrimas comenzaron a regar su tallo hasta que echó raíces. Entonces fue feliz al saber quién era: sencillamente él, como siempre había deseado.

Aquellos lejanos puntos en el cielo rieron al ver que llevaban razón.

❁❁❁Siempre fue él❁❁❁

Aunque hay quien los llama estrellas.

-Un cuervo con nombre.


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Muchísimas gracias por vuestro apoyo y colaboración.

Hoy no

Quiero levantarme de la cama, pero hoy no… Ella me agarra con más fuerza.

Miro al espejo, pero hoy no… No veo mi cara, tan solo un borrón negro que me aparta la mirada.

Intento hablar o escribir, pero hoy no… No me salen las palabras, están encharcadas en lo más profundo de mi alma.

¿Qué me dices de estudiar? Hoy no… Las frases vuelan, dan vueltas alrededor de mi cabeza sin ningún sentido.

Probemos con un poco de televisión, esa caja que tan tontos nos vuelve pero que a veces ayuda a desconectar… Parece que hoy no… Los canales lucen todos iguales; imágenes en blanco y negro que emiten sonidos sin importancia.

Dicen que la música ayuda en momentos así, pero no joder… Hoy no… Taladra cada parte de mi ser como pájaros carpinteros que no me dejan vivir.

Hoy no… Porque hay días que sencillamente no eres.

 

-Un cuervo con nombre que hoy no…

Tres palabras, una idea (I)

Se llamaba Amor

Y allí estaba, tirado en la playa del olvido. Un lugar tan azul como sus ojos, tan fugaz como el recuerdo de un beso, tan inefable como su propia existencia…

Se llamaba Amor, y fue abandonado por el más imbécil de los hombres.

Se llamaba amor (TPUI - I)

-Un cuervo con nombre.


Palabras aleatorias (I): playa, olvido e inefable.

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Un cuervo con nombre

Este blog comencé a escribirlo de forma totalmente anónima. En él quería expresar todo lo que siento con la libertad que la falta de nombre te puede dar. Pero si algo he aprendido a lo largo del 2017 es a valorarme como persona y a darle la importancia que merece a todo lo que soy capaz de hacer, y este pedacito de mí es algo a lo que quiero dar un mayor empujón. Creo que ambos, este “proyecto” y yo, nos merecemos mucho más.

Me he dado cuenta de que no me sirve de nada escribir algo que me hace sentir tan bien si no soy capaz de compartirlo con personas que forman parte de mi vida; algunas realmente importantes. Por eso esta entrada, por eso el título. Así es, este cuervo tiene nombre, y se llama Cristóbal. Encantado de presentarme oficialmente.

Siempre he sentido temor a expresar mis emociones por las posibles burlas o comentarios de estilo “Buah, el moñas este. No hace más que escribir chorradas sentimentalistas…” o “Madre mía… Te pasa algo. No es normal que escribas cosas tan deprimentes.” ¡Basta de esos pensamientos! Somos los que pensamos, decía Buda. Es por eso que no estoy dispuesto a pensar más eso. Soy como soy y escribo como escribo porque me gusta y porque me hace sentir realmente bien. No pido que todo el mundo lo entienda o lo acepte, simplemente que intente disfrutar de ello, porque también lo hago con tal fin. Además (haciendo referencia a la gente que piensa que escribir algo triste significa estar triste), si algo tiene el lenguaje (aparte de otras características maravillosas) es la capacidad de permitirnos hablar de un sentimiento o hecho ajenos a nosotros mismos o a nuestro propio presente. Es increíble.


Con esto os invito a seguir formando parte (o a empezar) de este pequeño rincón en el que voy dejando de vez en cuando trocitos de mí mismo. Espero que os guste, y espero que a mí también.

Quería también dar las gracias a las personas que, aun sabiendo sobre la existencia de este blog, han respetado mi decisión de mantenerlo en el anonimato. Gracias de todo corazón; por eso y por vuestro apoyo.

 

-Un cuervo con nombre.

En ambos sentidos

Parecía que el 2017 no iba a morir jamás. Ha sido un año muy largo… Aunque, obviamente, ha durado lo que duraría un año normal, pero han sucedido tantas cosas, que da la impresión de que ocurrieron hace más tiempo.

Me he percatado de que cada vez vivimos más rápido. Nos llega información constante que tenemos que asimilar y seleccionar a una velocidad de vértigo, quedándonos a veces con la peor parte de todo, no siendo capaces de elegir adecuadamente. Nos encontramos inmersos en un sistema de comunicación global cada vez más instantáneo en el que prevalece el momento de subida de información a la importancia y transcendencia de la misma. No importa qué se dijo, sino quién lo hizo y a qué hora.

Este modo de vida nos está convirtiendo en seres que no se paran a valorar realmente las cosas, teniendo en cuenta lo bueno y lo malo, lo que nos conviene y lo que no… En definitiva mirando en ambos sentidos. Porque tan importante es lo que tenemos por delante como lo que dejamos atrás. Yo siempre digo: Vive el presente de cara al futuro, pero teniendo siempre en cuenta el pasado. Y así es, miramos hacia delante cuando caminamos, pero el camino que dejamos tras nuestros pasos es el que nos ha hecho mirar de un modo u otro al mañana. Por eso creo que es más que adecuado tomarse un tiempo diario para reflexionar lo que has hecho en la jornada, valorar aquello que sea beneficioso para ti y lo que no hace más que entorpecer tu crecimiento personal. Dejemos a un lado la fugacidad de la vida “social” actual y aprendamos a observarnos a nosotros mismos y a saber elegir qué nos conviene y qué no, qué hemos mal y qué bien, y así actuar en consonancia con nuestra propia vida.

Puede que este 2017 haya sido intenso, bueno, malo, rápido, horroroso, estupendo, lento… No me importa. Lo que sí me importa es todo lo que he aprendido de él. Por ello le doy las gracias; por ayudarme a ser quien soy en este preciso instante, haciendo que mire al 2018 con bueno ojos. Y no digo que este año venidero vaya a ser maravilloso, sino que deseo con todo mi corazón seguir aprendiendo y creciendo como persona, viéndolo todo siempre con perspectiva y sabiendo elegir. Bienvenido, 2018.

A todas las personas que habéis leído este texto tan extraño marcado por la tristeza y alegría propias de un final de año os doy las gracias por vuestra compañía aquí en el blog y por darme tantas ganas de seguir escribiendo. Os deseo una noche llena de alegría e ilusión y un feliz año nuevo.

 

-Un cuervo anónimo.

Con significado

Hoy es Navidad y eso me lleva a pensar en qué celebramos realmente en una fecha como esta. ¿El nacimiento de un niño salvador? ¿La reunión de la familia? ¿Amor incondicional? ¿Pura y simple fiesta? Cada persona utiliza el pretexto que más desea para disfrutar a su manera.

Si bien es cierto, la Navidad siempre ha sido una fecha en la que la familia se reunía para celebrar un momento de unión y armonía (obviando los inicios de este día por parte de los romanos y otros pueblos que vinieron detrás), sin embargo, en los tiempos que corren se ha convertido en un momento del año para gastar sin límites. Comprar por el puro “placer” de hacerlo, sencillamente porque la televisión, panfletos y toda clase de publicidad nos bombardean diciendo que debemos hacerlo para conseguir mayor felicidad.

Resulta decepcionante comprobar que lo que escribo aquí y ahora es demasiado real. Que estamos en un mundo en el que se valora más el precio de un regalo que la intención del mismo. ¿Acaso no es precioso ver como un niño regala a sus padres un sencillo dibujo cargado de amor y pureza? Claro que lo es, pero estamos tan “necesitados” de todo lo que nos ofrecen como oro, que no nos conformamos con palabras reales y bonitas, miradas que enamoran, abrazos que quitan el frío y el miedo, reuniones repletas de almas que se consuelan unas a otras… Vivamos la Navidad como se merece: con verdadero amor.

No sé cuál será el verdadero significado de la Navidad. Solo sé que para mí es una fecha de reunión familiar, de celebrar el amor, de dar sin esperar recibir nada a cambio, de vivir con alegría cada momento (como debería hacerse el resto del año), de mirar a los demás a los ojos y ver en ellos la esperanza y humildad escondidas… Para mí es tiempo de compartir, por eso estas palabras, por eso el mensaje que intento mostraros.

A todos los que leáis esto, y a los que no puedan hacerlo, os deseo una verdadera feliz Navidad. Y no olvidéis sonreír, a más de uno alegraréis la vida.

Y para ti, ¿qué significa la Navidad?

 

-Un cuervo anónimo.

La verdadera edad

Hace unos días fue mi cumpleaños y, como siempre suelo hacer, realizo un balance de todo lo ocurrido en ese año de vida que dejo atrás. Intento ser lo más objetivo posible y separo aquello que merece ser recordado de lo que solo genera sufrimiento. Veo qué personas han entrado en mi vida, cuáles han ido saliendo poco a poco por diversos motivos y cómo he sabido llevarlo. Analizo todo lo que he aprendido y lo que aún me queda por descubrir, aprender y disfrutar. Tantas y tantas vivencias en 365 días, que sería realmente complicado ponerlas en un mismo texto.

Este aniversario personal no ha sido diferente, aunque sí hay una cuestión que me ha llevado a escribir esto: la edad. Exacto, algo tan sencillo como este concepto, la dichosa edad ¿Qué edad tenemos realmente? ¿La que vamos adquiriendo con el paso de los años? No creo. Nuestro cuerpo tendrá X años de vida, pero nuestro verdadero ser quizá tenga más, quizá menos… Todo depende de nuestra experiencia vital, única e intransferible. Hay ancianos que se sienten como verdaderos adolescentes y disfrutan de los días de un modo más juvenil. Hay jóvenes que poseen un alma envejecida, oxidada por tanto sufrimiento. Lo importante es darnos cuenta de nuestra propia edad y de cómo aprovecharla.

Marcel Prévost, novelista y dramaturgo francés, dijo una vez: “Nuestro corazón tiene la edad de aquello que ama”. No existe mayor verdad respecto a la vejez del alma que esta. Puedes tener 40 años y vivir cada día con la ilusión de un niño. Dejemos de pelear con las arrugas, las canas, los leves dolores de espalda… Son solo taras que tiene el cuerpo físico, pequeñas cicatrices de las experiencias diarias. Lo verdaderamente importante es cómo te sientes por dentro, las ganas de vivir que tienes, de aprender, de reír, de amar… Amar incondicionalmente a quien te hace feliz y a quien te hace creer que puedes con todo.

Miremos la vida con la ilusión de un niño, caminemos con las firmes piernas de un adulto, asumamos los errores cometidos con la sabiduría de un anciano. En definitiva, vivamos sin miedo, sin temor al qué pasará, porque no hay incertidumbre más bella que la propia vida.

 

-Un cuervo anónimo.

9 y pico.

Ayer y hoy se han convertido en días que no olvidaré jamás; días que se han unido a la lista de recuerdos que te hacen sufrir de verdad.

Ayer me dijiste lo que no quería escuchar pero necesitaba saber, ayer algo dentro de mí se rompió y no creo que encuentre un buen pegamento para arreglarlo. Tú, que lo eres todo para mí, has decidido definitivamente hacer un parón de corazón, un “dentro de unos meses veremos cómo nos va la vida y ya si eso…”.

Hoy he decidido borrar las esperanzas que tenía de mi lista de deseos por cumplir, dejar a un lado todo el mal que hice y comenzar a perdonarme, porque creo que también merezco eso. Hoy quiero poder seguir adelante, haciéndote saber que siempre estaré aquí, y ojalá que siempre para ti. Pero el destino es caprichoso y puede hacer que en un tiempo te vea reír gracias a las bromas de otro. Me alegrará saber que eres feliz, pero en mi interior algo me dirá “la has perdido y no hay nada que puedas hacer”; y todo por no saber qué quería, qué necesitabas, que podíamos llegar a ser… Todo por el maldito miedo. Todo por mí, por mi culpa… Pero no te preocupes por mí, esta nueva etapa me está enseñando grandes cosas y excelentes modos de ver la vida. Está siendo duro, pero espero que también sea beneficioso.

Sé que nada de esto es una despedida, sé que algo sientes, pero también sé lo que quieres y necesitas, y yo no estoy entre las posibles opciones.

Deseo de todo corazón que todo te vaya bien, como te mereces; todo lo bien que me has hecho sentir el maravilloso tiempo que estuvimos juntos. Aquí estoy, por si quieres volver; no esperando, pero sí viviendo, con el corazón abierto en canal y no queriendo ser suturado; como una rosa que nunca se marchita, esperando sentir el verdadero amor.

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Ojalá nos encontremos pronto para hacerlo mejor. Ojalá ambos queramos y podamos. Ojalá no aprendamos a olvidar del todo. Ojalá…

Te querré siempre. O, como diríamos nosotros, always.

-Un cuervo anónimo.